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Propósito

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Formar seres humanos íntegros a través de una educación artística que cultiva en niños, niñas y adolescentes no solo el amor por la música, sino, valores esenciales para la vida en sociedad como el respeto, la empatía, la solidaridad y el compromiso colectivo. Desde la música, la banda se convierte en un escenario de aprendizaje, expresión y transformación, donde el talento se nutre de la disciplina, las diferencias se celebran en armonía y la cultura se fortalece como un camino para construir ciudadanía, paz y esperanza.

En un país como Colombia, que avanza con esperanza por el camino de la reconciliación y deja atrás las heridas de la guerra, la música se convierte en un lenguaje de paz y un puente hacia la fraternidad. A través de la enseñanza musical, los niños y jóvenes no solo descubren el arte y la belleza de los sonidos, sino que también cultivan valores profundos como el respeto, la solidaridad, la tolerancia y la empatía.

La Banda Sinfónica de Anserma es un buen ejemplo de esta transformación. Allí se encuentran niños y niñas de distintos orígenes: algunos provienen de hogares con realidades complejas, otros de familias de clase media, y también hay quienes pertenecen a entornos más privilegiados. Sin embargo, cuando tocan juntos, todas las diferencias se disuelven en la magia de la música. La banda no solo forma músicos, sino sembradores de esperanza, pequeños líderes que inspiran a sus comunidades con su ejemplo de unidad, disciplina y amor.

Juan Andrés López

“ La banda marcó mi vida de manera positiva, porque encontré en este lugar un espacio de libre desarrollo personal, académico y artístico; en mi casa me enseñaron los valores del respeto, la responsabilidad y la solidaridad y la banda sinfónica me los reforzó"
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